Pasas de frente y tu vista se deleita con un hermoso jardín, verde césped, rosas rojas, blancas y un bello columpio en el que cada tanto alguien se permite tocar el cielo con sus pies. Pero la verdad es que detrás de tantos colores y aires perfumados no hay mas que un denso bosque invadido de sombras, pantanos y tupidos arboles que no permiten la entrada a un rayo de sol, que suele ir y venir y allí dentro no se conoce otro estado que una eterna noche, alguna noche de otoño se cuela algún destello de luna pero solo cuando es luna llena. Aquí dentro el pantano te invita a sus aguas tramposas que te atrapan en un sin fin de preguntas, los arboles te abrazan para enredarte en historias vacías y hay tantos bichos que pasan como avalanchas sobre ti dejándote sin poder respirar.
Esta noche hay luna llena y no hago mas que aferrarme a ese pequeño rayo de luz que se cuela entre un par de ramas e intentar creer que algún día este bosque morirá, aunque eso implique no conocer jamas el sol.
Soy consciente de los pocos pasos que tengo que dar para salir de este oscuro bosque pero la verdad he pasado tanto tiempo aquí que ya no le veo sentido a tanto color.