lunes, 13 de enero de 2014
Aferrada a un rayo de sol
Mientras caminaba perdida entre arboles, sin rumbo y desilusionada, de la nada aparece un rayo de sol que calienta tiernamente mi momento y me conformo con lo pasajero del día cuando estoy sumida en mis noches. Cada que apareces me llenas de ilusión cuando te miro directamente, es como si no me quisieras abandonar y en ese momento en que me acostumbro a la sensación de tranquilidad que me brinda el roce de tus luz en mi piel es cuando te alejas lentamente y vuelvo a sentir el vacío de las noches frías que rodean mi alma y me convencen cada instante de que no volverás y en ocasiones cuando se que estas allí pero no puedo encontrarte, atrapada por el denso florecer de las platas y la humedad que me deja tu falta de intensidad o quizás inseguridad es cuando voy bajando la mirada, pero luego brillas fuertemente para mi ofreciendo tu calor y alargando tu estancia solo para guiar mis pasos y tengo miedo de seguir adelante porque no se si en el camino te encontrare de nuevo y lograre salir de la oscuridad por siempre o si quizás deba aferrarme a este rayo de luz que traspasa las hojas para calentar mi cuerpo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario