miércoles, 30 de marzo de 2016
Afortunada planta
Siento celos de esa planta que en este día de lluvia me sonríe desde afuera, porque no puede ocultar el gozo que siente mientras el agua cae gota a gota sobre ella y le hace delicadamente el amor, para dejarla ahí tan tranquila y gozosa hasta que decida volver y posarse sobre ella tan dulcemente que no hay forma que se resista. Mientras estoy yo observando la conmovedora escena desde la ventana de mi habitación con la ilusión de que él vendrá, de que me toque la puerta (aunque no sepa donde vivo) o simplemente que me diga "voy en camino". Pero ante un mundo de posibilidades mi instinto maldito me dice que estaré sola y que me conforme con el amor que emana de la planta, que es tan grande que puede rozar mi mejilla para hacerme sonreír.
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