martes, 10 de mayo de 2016

Reglas difíciles de cumplir.

Eres pecado y yo una completa pecadora, no soporto las castidades ni el hecho de que hay que hacer lo bueno, quiero vivir bajo el hecho de que hago lo que me apetece y que pongo mis propias reglas, ya me cuesta bastante cumplir las mías para tener que cumplir las de otros. Tu sin embargo eres una ley de prohibición impuesta y creo que eso es lo peor y lo mejor del caso, ante la máxima motivación, la consecuencia puede ser una gran perdida, el hecho de que arriesgue una posesión eterna por tenerte  solo a ratos me hace pensar ¿estoy loca? también es cierto que esa respuesta ya la tengo. Me cuesta tanto dejar de cuestionarme: ¿que estoy haciendo? ¿porque lo que es bueno para mi, es malo para otros? He aceptado que es parte de la vida y que queriendo y sin querer siempre terminamos hiriendo a alguien y me gusta justificarme ante el hecho de que "somos humanos". En cambio en tus ojos veo miedo y pocas ganas de arriesgar, me haces sentir el lobo que seduce a Caperucita, disfrazas de ingenuidad tu insegura negación y tientas a seducirte hasta conseguir lo que quiero. Maldita Caperucita un día de estos se me acaba la paciencia y me aprovecho de ti sin pensarlo.


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