Llenabas de sonrisas nuestra vida con tu alegría, también nos preocupaba tu alma aventurera, te gustaba ser rebelde, pero siempre fuiste un niño de la casa, ayudabas a las personas sin pedir nada a cambio. Siempre me hiciste sentir orgullosa y las últimas veces que hable contigo amé reconocer ese hombrecito en el que te habías convertido.
Gracias por elegirme en esta vida y por ser mi modelo en los proyectos de la uni, por dejarme ser tu prima necia y también por escucharme. Te amo y siempre te amaré mi monchito loco, te mereces estar tranquilo y sentirte bien y este mundo ya no te ofrecía eso, eras un ángel caído y ya te han rescatado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario