Cuando fui consciente ya me había perdido, estaba navegando en tu mirada, ahogandome en tus labios, dándote el control absoluto de mi cuerpo. Tienes la capacidad de manipularme y de llevarme a ese punto perdido en el espacio, en el que no me encuentro, donde mis sentidos son lo único que existe y donde tus ojos son el único norte. Eras el jugador del tablero y yo el peón, la reina y el caballo, tan dispuesta a tus movimientos y sin fuerzas para poder resistirme.
Me converti en la brisa alentadora que te encuentra abatido y comienza acariciando tu rostro desde cerrar tus ojos, bajar por tu nariz y rozar tus dulces labios sabor tabaco, regalarte la calma envolviendo tu cuerpo permitiendo que sientas la fuerza y lo cálido de mi alma y te refugies en ella para filtrar toda esa tristeza o esa incertidumbre de tu ser que no me permite ver esa sonrisa tranquila, esa mirada ilusionada y ese ritmo total cuando tocas la guitarra.
Yo que soy mas de blanco y negro me gusta encender las luces de colores de vez en cuando para perderme contigo en la hermosa danza de nuestro mundo.
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